sábado, 1 de noviembre de 2014

El Árbol de la Vida

EL Árbol de la vida espiritual chamanica.



Existe una fuente, que es la que generó todo lo que existe y a la vez está en nosotros.

Hay un propósito en si mismo del ser humano, que es necesario aprender: ser humano para poder conocer cumplir el sentido de porqué estamos aquí.

En otras palabras nosotros jugamos un papel muy importante en la trama de todo lo que existe. Digamos que nosotros tenemos la capacidad de conjuntar todos los planos del universo en si mismos y aprender a actuar en consecuencia de él. Por eso en muchas culturas son importantes los rituales de iniciación que marcan el fin del aprendizaje para aprender a ser humano.
Eso es mucho para una persona normal parece. Pero en esencia todos nosotros nos sentimos vacíos a pesar de todas las cosas que podamos llegar a tener si no cumplimos ese sentido de vida.
Pero para entrar en materia y entender que quiero decir con esto es importante que hablemos de lo que es el universo. Sino podemos entrar en suposiciones o conjeturas. Para esto vamos a usar una forma fácil de recrearlo.
Vamos a compararlo con un árbol.
Tenemos una visión tripartita que se replica y se aplica de muchas maneras, como decimos si existen una conexión profunda todo lo que existe tiene que aplicar estos principios de una manera constante, desde la visión racional usan un término que se llama fractales el cual se dice que hay un patrón común el cual se puede expandir hacia el infinito o ir achicando cada vez más a lo pequeño.
A eso le llamamos el axis mundo (eje del mundo) o árbol sagrado.
Este está formado por tres partes que son las raíces o sea el inframundo, el cielo al cual le pertenece lo divino y la tierra media o de donde provienen lo cotidiano pero a la vez lo espiritual.
A ver esto es muy importante porque confundimos generalmente la idea de lo divino con lo espiritual, generalmente creemos que es lo mismo y es un verdadero error.
Las fuerzas divinas son como la directrices que dan prioridad y orden a lo que se manifiesta, es como lo que pasa en nuestro cerebro el cual no ayuda a generar un sentido de prioridad y énfasis a las experiencias.
Esto es lo que hace el cielo, si vemos los ciclos de verano, invierno, están relacionados a la distribución de la luz del sol en el planeta, así muchos pueblos antiguos le daban importancia a los ciclos lunares y de allí proviene la idea de los meses. Los eclipses marcan también ciclos de desarrollo en el que hacer, al igual que la alineación con los diferentes planetas y diferentes partes de la galaxia y el universo. De allí que por está razón fue tan importante desde la antigüedad su estudio.
Pero bueno eso es lo celeste, el que marca los ciclos de la vida y su progresión.
Pero lo espiritual es más parecido a la idea de conexión de la que hablamos al principio. Que tiene que ver con que encontramos nuestra razón de vida cuando nos conectamos profundamente con lo que nos rodea. Nuestras experiencias.
Y bueno esa fuerza que recibe las experiencias tiene que ver con las raíces y en sí, lo material. Pero a la vez es el inframundo o sea desde donde vienen las fuerzas primarias que nos motivan.
Esto lo vamos a ir desarrollando con más profundidad a medida que vayamos experimentando, pero es importante saber que todo esto lo podemos ir reconociendo en nuestra vida.
Así el ser humano contiene estas mismas 3 fuerzas en el mismo orden de distribución que un árbol.
Hacía la parte de las raíces nosotros tenemos la energía que da fuerza y vitalidad al cuerpo (En otras culturas como la inca y la maya también suelen reconocer estas energías en ese mismo orden).
Desde el lado positivo de allí provienen nuestros impulsos más vívidos o carnales, no siempre tienen que ser de tipo sexual, también tiene que ver con el sentido de equilibrio de si mismo. Cuando no lo respetamos o algo lo altera proviene un impulso el cual reconocemos como enojo.
Hacía las ramas se encuentra nuestra cabeza y allí la energías de nuestra alma, que no solo son nuestro cerebro físico o nuestra personalidad, es mucho más complejo y ahora los científicos están hablando de la existencia de otras dimensiones las cuales para comprender muchos fenómenos del alma hay que comprender estos otros planos de la existencia.
Más allá del pensamiento para comprender como es la energía del alma hay que ver cómo se integran y reconocen la realidad los árboles, ellos tienen una conexión amplia con su entorno, nosotros tenemos la misma condición aunque muchas veces se limita por los valores o patrones cerrados de pensamiento.
Y para el tronco se encuentra las energías de nuestro espíritu pero a la vez las energías que nos permiten la conexión con los otros.
Generalmente está energía la sentimos muy palpable en tiempos cuando nos enamoramos de alguien o cuando emprendemos una empresa a la que sentimos mucha afinidad o conexión. Pero entre más te conectas con eso a lo que sientes ese intercambio más pierdes tu individualidad y te haces parte del todo.
Entonces para afirmar así como es el universo así somos nosotros, así como somos nosotros cada quien en su condición, así son los demás seres vivos, incluidos los supuestamente no animados como el planeta donde vivimos.
Estos principios se replican y en cada condición van generando particularidades las cuales vale la pena comprender.
Para comprender esto se necesita una permanencia en el camino muy especial.
Pero bien parece mucha información por ahora, pero aún hay más solo un par de cosillas que no se deben de olvidar para profundizar en el sentido del chamanismo.
Hemos visto la necesidad de una visión de conexión para poder entender el sentido más puro del chamanismo, luego vimos la interacción para después ir generando una conducta, ahora vemos que esa conducta debe de respetar el sentido del universo, y por eso tenemos que aprender a ser humanos. Ahora viene una de las condiciones más importante del chamanismo, la que si bien se puede definir como la asociación, en un término más romántico le podemos llamar la comunidad o el círculo.

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