miércoles, 23 de diciembre de 2015

Que la llama en nuestros corazones permanezca siempre ardiendo ... ¡Felices Fiestas!



Un hombre, que regularmente asistía a las reuniones de un determinado grupo, sin ningún aviso dejó de participar en sus actividades..

Después de algunas semanas, una noche muy fría el líder de aquel grupo decidió visitarlo. 

Encontró al hombre en casa, solo, sentado frente a una chimenea donde ardía un fuego brillante y acogedor. 

Adivinando la razón de la visita, el hombre dio la bienvenida al líder, lo condujo a una silla grande cerca de la chimenea y se quedó quieto, esperando una pregunta. 

Se hizo un grave silencio.

Los dos hombres sólo contemplaban la danza de las llamas en torno de los troncos de leña que crepitaban. 

Al cabo de algunos minutos el líder, sin decir palabra, examinó las brasas que se formaban y cuidadosamente seleccionó una de ellas, la más incandescente de todas, retirándola a un lado del brasero con unas tenazas. 

Volvió entonces a sentarse, permaneciendo silencioso e inmóvil después de solicitar permiso para fumarse una pipa. 

El anfitrión prestaba atención a todo, fascinado pero inquieto. 

Al poco rato, la llama de la brasa solitaria disminuyó, hasta que sólo hubo un brillo momentáneo y el fuego se apagó repentinamente. 

En poco tiempo, lo que era una muestra de luz y de calor, no era más que un negro, frío y muerto pedazo de carbón recubierto por una leve capa de ceniza. 

Muy pocas palabras habían sido dichas desde el ritual saludo entre los dos amigos. 

El líder, antes de prepararse para salir, con las tenazas blandió el carbón frío e inútil, colocándolo de nuevo en medio del fuego. 

De inmediato la brasa se volvió a encender, alimentada por la luz y el calor de los carbones ardientes en torno suyo. 

Cuando el dirigente alcanzó la puerta para irse, el anfitrión le dijo: 

Gracias por tu visita y por tu bellísima lección. 

Regresaré al grupo. 

Buenas noches.

¿Por qué se extinguen los grupos? 
Muy simple: porque cada miembro que se retira le quita el fuego y el calor al resto. 

A los miembros de un grupo vale recordarles que ellos forman parte de la llama y que lejos del grupo pierden todo su brillo. 

A los líderes vale recordarles que son responsables por mantener encendida la llama de cada uno de los miembros y por promover la unión entre todos ellos, para que el fuego sea realmente fuerte, eficaz y duradero.


Como parte de éste hermoso grupo deseo que la llama que nos une permanezca siempre ardiendo... ¡Felices Fiestas!

martes, 22 de diciembre de 2015

La Rueda de la Medicina (Nativos Americanos)


La rueda de la medicina es una fuente de enseñanza; representa las cuatro direcciones cardinales, los cuatro colores de razas (rojas, negras, amarillas y blancas); y las cuatro etapas de la vida (espiritual, mental, físico y emocional).

Algunas tribus, representaban las direcciones con diferentes colores.

La filosofía nativa estaba basada sobre principios universales conocidos coma las siete enseñanzas:

Solidaridad
Preocupación.
Bondad
Humildad
Confianza
Honestidad
Amor

Los siete modos naturales de cura:

Conversación
Llanto
Risa
Grito
Baile
Canto
Movimiento.


Todo estaba representado la rueda de medicina y el círculo de la vida.

"20 Consejos de los Nativos Americanos"



20 CONSEJOS DE LOS ANCESTROS...

1. Levántate con el sol para orar. Ora sola(o). Ora frecuentemente. El Gran Espíritu oirá, ciertamente, si le hablas.

2. Sé tolerante con aquellos que han perdido el camino. La ignorancia, la presunción, la ira, los celos y la avaricia (codicia), provienen de un alma perdida. Ora para que ellos encuentren guía.

3. Búscate a ti mismo, por tus propios medios. No permitas que otros hagan tu camino por ti. Es tu senda, y sólo tuya. Otros pueden caminar contigo, pero nadie puede hacer tu camino (o caminar tu senda) por ti.

4. Trata a los huéspedes en tu casa con mucha consideración. Sírveles la mejor comida, dales la mejor cama y trátalos con respeto y honor.

5. No tomes lo que no es tuyo, sea de una persona, una comunidad, de la selva o de una cultura. No fue dado ni ganado. No es tuyo.

6. Respeta todas las cosas que están sobre esta tierra, sean personas o plantas.

7. Honra los pensamientos, deseos y palabras de todas las personas. Nunca los irrumpas, ni te burles de ellos, ni los imites de manera grosera.Permite a cada persona el derecho a su expresión personal.

8. Nunca hables de los demás de mala manera. La energía negativa que pones en el universo se multiplicará cuando retorne a ti.

9. Todas las personas comenten errores. Y todos los errores pueden ser perdonados.

10. Malos pensamientos causan enfermedad a la mente, al cuerpo y al espíritu. Practica el optimismo.

11. La naturaleza no es PARA nosotros. Es PARTE de nosotros. Ella es parte de tu familia del mundo.

12. Los niños son las semillas de nuestro futuro. Siembra amor en sus corazones y riégalos con sabiduría y lecciones de vida. Cuando crezcan, dales espacio para crecer.

13. Evita herir los corazones de los demás. El veneno de su sufrimiento retornará a ti.

14. Sé verdadero (veraz) todo el tiempo. La honestidad es la prueba de la voluntad de uno en este universo.

15. Consérvate balanceado. Tu persona Mental, tu persona Espiritual, tu persona Emocional, y tu persona Física: todas tienen la necesidad de ser fuerte, puras y saludables.

Ejercita al cuerpo para fortalecer la mente.

Crece mucho espiritualmente para curar enfermedades emocionales.

16. Haz decisiones conscientes acerca de quién serás y acerca de cómo reaccionarás. Sé responsable por tus propios actos.

17. Respeta la privacidad y el espacio personal de los demás. No toques la propiedad personal de los demás, especialmente los objetos sagrados y los objetos religiosos. Esto está prohibido.

18. Sé verdadero ante ti mismo primero que todo. No puedes nutrir y ayudar a otros si no puedes nutrirte y ayudarte a ti mismo primero.

19. Respeta las creencias religiosas de los demás. No impongas en los demás tus propias creencias.

20. Comparte tu buena fortuna con los demás. Participa en la caridad.

El Conejo y El Venado





Cuando el Señor del Monte hizo a todos los animales, el conejo no era como ahora, pues en lugar de tener orejas largas tenía dos grandes cuernos.

Esos cuernos eran casi del tamaño de su cuerpo y pesaban mucho, por eso el conejo no podía dar grandes brincos.

Entre los amigos del conejo estaba el venado, un animal veloz y hermoso pero con un problema: su cabeza parecía demasiado pequeña, porque así la hacían ver sus largas orejas.

El venado había oído decir que los cuernos del conejo eran bellísimos, así que decidió ir a buscarlo. Caminó un poco, y una vez que lo vio, gritó con toda su fuerza:

—¡Conejo! ¡Conejo!

—¿Quién me llama? —respondió el conejo.

—Yo, el venado, vine hasta aquí para ver tus hermosos cuernos.

—¡Ay venado! Son muy bonitos, pero también pesados. Apenas puedo brincar con ellos —contestó triste el conejo.

Al venado se le iluminaron los ojos. Era el momento de pedirle al conejo sus cuernos prestados.

—Conejo, préstame tus cuernos. Quiero saber cómo me quedan.

El conejo le prestó los cuernos al venado, quien de inmediato fue al lago para admirarse.

—Estos cuernos me quedan mucho mejor que mis orejas largas —pensó el venado.

El conejo esperó y esperó pero el venado no le regresaba sus cuernos.

—¡Venado, devuélveme mis cuernos! —pidió desesperado el conejo.

—¡No! ¡Ahora son míos! —dijo el venado y salió corriendo.

Enojado, el conejo lo persiguió dando grandes brincos, pues ahora se sentía más ligero.

—¡Venado, dame mis cuernos! —gritaba el conejo.

El venado ni siquiera volteaba a verlo mientras corría feliz entre la hierba.

Cuando los dos se cansaron de correr, se sentaron en el zacate. El venado le propuso un trato.

—Amigo conejo, como te ves muy feo sin nada en la cabeza, te voy a regalar mis orejas.

Sin decir más, el venado dejó sus orejas sobre el zacate y se fue a gran velocidad.

Luego de ver un rato las orejas, el conejo se las acomodó en la cabeza. Con ellas escuchó el canto de todas las aves cercanas y también los pasos del venado.

El conejo se puso muy contento; ahora tenía las mejores orejas del lugar, podía brincar tan alto como quisiera y ya no cargaría más los pesados cuernos.

Después de todo, el cambio le había convenido... y desde aquel entonces, El Venado y El Conejo son grandes hermanos.

Hoka-Hey (hoy es un buen día para morir)



“¡Hoka Hey!” (en lengua lakota: “¡Hoy es un buen día para morir!”)

No se trata de vivir “en el pasado” o “para el pasado”, sino de hacer buen uso del presente y de terminar la “batalla de la vida”, si no victoriosos, al menos con dignidad y honor, con la mayor conciencia posible de uno mismo y de lo que se ha legado y dejado atrás.


No nos debería asustar la Muerte, esa amiga bienhechora que se llevará consigo todo dolor, toda ansiedad y toda miseria. Todo dolor está en la Vida, no en la Muerte. Deberíamos preocuparnos por como transitamos el camino de la Vida y como cerramos dicho viaje, como damos un final a nuestra historia personal...

"El Búfalo" (nativos americanos)



EL Craneo del búfalo, simboliza la fuerza del Gran espíritu. Los chamanes le atribuían propiedades curativas. Danzaban con máscaras y amuletos hechos con el cráneo del búfalo, y pedían salud para algún miembro de la tribu. Además preparaban pócimas curativas con el polvo de los cráneos.


También el búfalo era un representante del Gran espíritu, y conectar con él, por medio de representaciones era señal de elevación espiritual.

"EL TAMBOR"



"El Tambor es uno de los instrumentos más antiguos considerado sagrado, es medicina poderosa y profunda, capaz de conectar tu corazón y los 12 filamentos tocando el alma ...

Activa y cura nuestro ser alinean-doce con el palpitar de nuestra Madre Tierra y sus elementos, capaz de ya-amar y conectar con los ancestros y guías a través del intento.

Es un aliado de poder, el sonido es sagrado, tiene infinitos ritmos y pulsaciones, su vibración viaja a través del tiempo - espacio, produciendo reacciones benéficas en nuestros cuatro cuerpos sutiles, sanando heridas y alegrando la existencia. 



Per-si-Ve el canto de tu Cora-Zon ..."

"¿Que bien?, ¿que mal? ¡Quien sabe! ..."



Había una vez un hombre que vivía con su hijo en una casita del campo. Se dedicaba a trabajar la tierra y tenía un caballo para la labranza y para cargar los productos de la cosecha, era su bien más preciado. Un día el caballo se escapó saltando por encima de las bardas que hacían de cuadra. El vecino que se percató de este hecho corrió a la puerta de nuestro hombre diciéndole:

-Tu caballo se escapó, ¿que harás ahora para trabajar el campo sin él? Se te avecina un invierno muy duro, ¡qué mala suerte has tenido!

El hombre lo miró y le dijo:

-¿Que bien?, ¿que mal? ¡Quien sabe! ...

Pasó algún tiempo y el caballo volvió a su redil con diez caballos salvajes con los que se había unido. El vecino al observar esto, otra vez llamó al hombre y le dijo:

-No solo recuperaste tu caballo, sino que ahora tienes diez caballos más, podrás vender y criar. ¡Qué buena suerte has tenido!

El hombre lo miró y le dijo:

-¿Que bien?, ¿que mal? ¡Quien sabe! ...

Más adelante el hijo de nuestro hombre montaba uno de los caballos salvajes para domarlo y calló al suelo partiéndose una pierna. Otra vez el vecino fue a decirle:

-¡Qué mala suerte has tenido! Tu hijo se accidentó y no podrá ayudarte, tu eres ya viejo y sin su ayuda tendrás muchos problemas para realizar todos los trabajos.

El hombre, otra vez lo miró y dijo:

-¿Que bien?, ¿que mal? ¡Quien sabe! ...

Pasó el tiempo y en ese país estalló la guerra con el país vecino de manera que el ejército iba por los campos reclutando a los jóvenes para llevarlos al campo de batalla. Al hijo del vecino se lo llevaron por estar sano y al de nuestro hombre se le declaró no apto por estar imposibilitado. Nuevamente el vecino corrió diciendo:

-Se llevaron a mi hijo por estar sano y al tuyo lo rechazaron por su pierna rota. ¡Qué buena suerte has tenido!

Otra vez el hombre lo miró diciendo:

-¿Que bien?, ¿que mal? ¡Quien sabe! ...


Todo lo que a primera vista parece un contratiempo. puede ser un disfraz del bien. Y lo que parece bueno a primera vista puede ser realmente dañoso. Así, pues, será postura sabia que dejemos al gran espíritu decidir lo que venga para nosotros ...

"El CONEJO DE LA LUNA"




Quetzalcóatl, el dios grande y bueno, se fue a viajar una vez por el mundo en figura de hombre. Como había caminado todo un día, a la caída de la tarde se sintió fatigado y con hambre. Pero todavía siguió caminando, hasta que las estrellas comenzaron a brillar y la luna se asomó a la ventana de los cielos. Entonces se sentó a la orilla del camino, y estaba allí descansando, cuando vio a un conejito que había salido a cenar.

-¿Qué estás comiendo?, -le preguntó.

-Estoy comiendo zacate. ¿Quieres un poco?

-Gracias, pero yo no como zacate.

-¿Qué vas a hacer entonces?

-Morirme tal vez de hambre y sed.

El conejito se acercó a Quetzalcóatl y le dijo:

-Mira, yo no soy más que un conejito, pero si tienes hambre, cómeme, estoy aquí.

Entonces el dios acarició al conejito y le dijo:

- Tú no serás más que un simple conejito, pero todo el mundo, para siempre, se ha de acordar de ti.

Y lo levantó alto, muy alto, hasta la luna, donde quedó estampada la figura del conejo. 

Después el dios lo bajó a la tierra y le dijo:

-Ahí tienes tu retrato en luz, para todos los hombres y para todos los tiempos..

Leyenda del Atrapasueños



Cuenta la leyenda, que hace mucho mucho tiempo cuando el mundo era joven, un viejo líder espiritual Lakota, tuvo una visión en lo alto de una montaña. En esa visión Iktomi, el gran maestro bromista de la sabiduría, apareció en la forma de una araña y le hablo en un lenguaje sagrado, que solo los líderes espirituales de los Lakotas podían entender. Mientras le hablaba la araña tomo un aro de sauce, el de mayor edad, también pluma, pelo de caballo, cuentas y ofrendas y empezó a tejer una telaraña. Habló con el anciano acerca de los círculos de la vida, de como empezamos siendo bebes para luego crecer en la niñez, después a la edad adulta y finalmente llegamos a la vejez, donde debemos ser cuidadosos como cuando éramos bebes completando así el circulo. 


Pero Iktomi dijo mientras continuaba tejiendo su red, que en cada tiempo de la vida hay un sin fin de fuerzas, algunas benignas y otras malignas. Si te encuentras con las fuerzas benignas ellas te guiaran en la dirección correcta, pero si escuchas a las fuerzas malignas, ellas te lastimaran y te guiaran en la dirección equivocada. Mientras la araña hablaba continuaba entretejiendo su telaraña, empezando de afuera y trabajando hacia el centro. Cuando Iktomi termino de hablar, le dio al anciano Lakota la red y le dijo: ¿ves la telaraña? es un circulo perfecto, pero en el centro hay un agujero, usa la telaraña para ayudarte a ti mismo y a tu gente, para alcanzar tus metas y hacer buen uso de las ideas de la gente, sueños y visiones. Si tu crees en el gran espíritu, la telaraña atrapara tus buenas ideas y las malas se irán por el agujero. El anciano Lakota, le pasó su visión a su gente y ahora los indios Siux usan el atrapasueños como la red de su vida. Este se cuelga arriba de sus camas, en sus casas para proteger sus sueños y visiones: lo bueno de sus sueños es capturado en la telaraña de vida y enviado con ellos, lo malo, escapa a través del agujero que hay en el centro de la red para no ser nunca más parte de ellos.

EL SENDERO DEL CHAMAN

FABULA DE CÓMO LOS DIOSES ESCONDIERON LA FELICIDAD.


Al principio de los tiempos, los dioses se reunieron para crear al hombre y a la mujer. Lo hicieron a su imagen y semejanza, pero uno de ellos dijo:

-Un momento, si vamos a crearlos a nuestra imagen y semejanza, van a tener un cuerpo igual al nuestro y una fuerza e inteligencia igual a la nuestra. Debemos pensar en algo que los diferencie de nosotros, de lo contrario estaremos creando nuevos dioses.

Después de mucho pensar, uno de ellos dijo:

- Ya sé, vamos a quitarles la felicidad.

- Pero donde vamos a esconderla. - Respondió otro.

- Vamos a esconderla en la cima de la montaña más alta del mundo.

- No creo que sea una buena idea, con su fuerza acabarán por encontrarla.

- Entonces... podemos esconderla en el fondo del océano.

- No, recuerda que les daremos inteligencia, con la cual, tarde o temprano construirán una maquina que pueda descender a las profundidades del océano.

- ¿Por qué no la escondemos en otro planeta que no sea la tierra?

- Tampoco creo que sea buena idea, porque llegará un día que desarrollarán una tecnología que les permita viajar a otros planetas. Entonces conseguirán la felicidad y serán iguales a nosotros.

Uno de los dioses, que había permanecido en silencio todo el tiempo y había escuchado con interés las ideas propuestas por los demás dijo:

- Creo saber el lugar perfecto para esconder la felicidad, donde nunca la encuentren.

Todos le miraron asombrados y le preguntaron:- ¿Dónde?

- La esconderemos dentro de ellos mismos, estarán tan ocupados buscándola fuera, que nunca la encontrarán.


Todos estuvieron de acuerdo, y desde entonces el hombre se pasa la vida buscando la felicidad sin darse cuenta que la lleva consigo.

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