lunes, 11 de enero de 2016

¿Sabes?... Yo pienso que hay una vida real que nos espera y que ahora solamente estamos preparándonos para ella...




En el vientre de una mujer embarazada se encontraban dos bebés.






Uno pregunta al otro:





- ¿Tú crees en la vida después del parto?





- Claro que sí. Algo debe existir después del parto. Tal vez estemos aquí porque necesitamos


prepararnos para lo que seremos más tarde.



- ¡Tonterías! No hay vida después del parto. ¿Cómo sería esa vida?



- No lo sé pero seguramente... habrá más luz que aquí. Tal vez caminemos con nuestros propios pies y nos alimentemos por la boca


.
- ¡Eso es absurdo! Caminar es imposible. ¿Y comer por la boca? ¡Eso es ridículo! El cordón umbilical es por donde nos alimentamos. Yo te digo una cosa: la vida después del parto está excluida. El cordón umbilical es demasiado corto.



- Pues yo creo que debe haber algo. Y tal vez sea distinto a lo que estamos acostumbrados a tener aquí.



- Pero nadie ha vuelto nunca del más allá, después del parto. El parto es el final de la vida. Y a fin de


cuentas, la vida no es más que una angustiosa existencia en la oscuridad que no lleva a nada.



- Bueno, yo no sé exactamente cómo será después del parto, pero seguro que veremos a mamá y ella nos cuidará.



- ¿Mamá? ¿Tú crees en mamá? ¿Y dónde crees tú que está ella ahora?



- ¿Dónde? ¡En todo nuestro alrededor! En ella y a través de ella es como vivimos. Sin ella todo este mundo no existiría.



- ¡Pues yo no me lo creo! Nunca he visto a mamá, por lo tanto, es lógico que no exista.



- Bueno, pero a veces, cuando estamos en silencio, tú puedes oírla cantando o sentir cómo acaricia nuestro mundo.

¿Sabes?... Yo pienso que hay una vida real que nos espera y que ahora solamente estamos preparándonos para ella...

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